miércoles, 22 de febrero de 2017





            XI

Nada era tan bello
como tus manos. Nada.
Firmemente vencidas
sobre mi cuerpo en sombras,
deshacían relieves,
alisaban laderas
que jamás invocaron
su erosión repentina.
Nada era tan sublime
como el descendimiento
de tus manos fluviales
por el caz que me abrían
salvando la angostura,
sin errar en el gozo.
Entonces sólo tuve
conciencia de tus manos,
aunque nada fue eterno
y mi cuerpo anhelara
poseerlas del todo,
fielmente fugitivas.


                                                 (de LOS CIELOS TARDÍOS, 2009)


Lienzo de Jack Vettriano

martes, 21 de febrero de 2017





                                                      I I I

 
Cuando el tiempo se va resquebrajando
al paso del dolor, en lo invisible,
ya nada se parece
a la última verdad que me aguardaba.
Es tiempo de derrota.
Las estaciones siguen su camino
como cuerda de presos,
ignorando el final donde comienzan.
Hay luces que jamás contemplaría
por mucho que iluminen
las causas de esta noche.
Cuando el amor se va difuminando
más allá del deseo,
ya nada se parece
a la verdad que pudo ser mi vida.


                                                          (de HYPNOS EN LA VENTANA, 2009)

Lienzo de Kira Westland

lunes, 20 de febrero de 2017

                   


     ALHÓNDIGA

 
Siempre el recodo, siempre
las nubes sin salida. 

Detrás de los faroles
dormían diminutas
puestas de amor, veladas
por un aire estancado. 

Todavía se lee
la calle manuscrita. 

Y para mí
que yacen
balcones prematuros,
nombres de luz en vano. 

Siempre el regreso, siempre
su innata decadencia. 

Todavía se oyen
las luces apagadas.
 
 
                                                     (de LIENZOS DE CAL, 2008)

domingo, 19 de febrero de 2017





















            LUZ DE NIEVE

 
Es tanta la blancura que me ciega,
que apenas adivino
el lugar de la herida.
-Lejos nace el invierno
sobre un sol entibiado-. 

La llaga está en mi carne como un copo
peregrino. Quisiera
deshelar para siempre este transcurso,
estalactita aún en mis cavernas,
y negar que jamás he conocido
la soledad, que intento
inmolarme con un puñal de arcanos. 

Es tanta la blancura que me envuelve,
que apenas adivino
el lugar donde nieva.
-Cerca yace el invierno
bajo un sol de ceniza-.


                                                (de LOS APARECIDOS, 1991)

sábado, 18 de febrero de 2017




                   XXXIX

 
Vivir del corazón ya no es rentable,
ni siquiera gozoso, en los tiempos que corren.
Al contrario, se tiende
a manejar ideas
que rellenen las arcas
del estado civil más conveniente.
En tanto, no muy lejos,
amanecen corolas que, al unísono,
declaman sus perfumes, o preludios
de lentas sinfonías elevándose
sobre un silencio triste.
Todo mientras vivir del corazón
no es asunto crucial, no merece la escena
que ayer representaba
cualquier hombre en el centro de sus actos.
Se trata de obtener los intereses
cerebrales ajenos,
a veces consentidos, y en otras ocasiones
ignorando el efecto, pero nunca la causa.
Y mientras, cada nido
sigue brindando al aire su misterio,
o se ensombrece el agua
en mitad de algún claustro luminoso,
ofrenda transparente de la piedra.
Vivir del corazón
requiere el mismo tiempo que dejarse
latir por el rosal y la armonía,
el pájaro o la lluvia,
hasta ser eco, ya sin más presencia.


                                                 (de REGAZO E INTEMPERIE, 2007)

Lienzo de Henri Martin